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La importancia de una identidad

Las manecillas del reloj ya marcaban las cinco, era momento de levantarse y alistarse para ir al colegio; pero con algo de pereza y después de algún rato estoy decidido a prepararme. Me sorprendo de ver cómo es que ese “pequeño” rato que me tomé fue algo equivalente a una media hora, con mayor razón apresuro las cosas y… Al fin, estoy listo para un nuevo día en la escuela; bajo las escaleras y me dirijo hacia la avenida y tomo un taxi, al subir, -Buen día, hacia la estación de trenes por favor. Dije. -Claro, en seguida. Dijo aquel chofer. Algo retrasado llego y bajo hacia los andenes, ¡qué sorpresa! El tren de hoy está vacío, pensé. Todo parecía ir como usualmente, hasta ahora nada podría preocuparme, transcurrían los segundos y en el asiendo que estaba a mi lado, dos chicos parloteaban y reían, veía todo como un día destinado a ser agradable.

El tren llegó a la siguiente estación y me disponía a bajar y dirigirme al colegio; salí de la estación y caminaba, aun en ese momento me encontraba despreocupado de lo que este día me tendría deparado, me desplazaba por algunas obscuras calles vagamente iluminadas por intermitentes lámparas, en esos momentos por mi mente solo pasaba la lista de ayer y hoy de cosas por hacer, lo que tendría que cumplir y lo próximo que debía hacer. Más tarde, dando los pasos definitivos para llegar a mi objetivo, repentinamente vino a mi mente que debía traer mi identificación, de lo contrario no podría tener acceso a la institución; rápidamente comencé a buscarla en mi maleta, algo alarmado busqué más minuciosamente pero al final me percaté de que la había olvidado… Aquí comienza esta historia: “Perder la identidad, por un breve o prolongado tiempo es desagradable, evidentemente uno mismo se alarma de no tenerla para que los demás sepan quién eres, y por qué estás donde estás[…]” Al llegar a la entrada preferí no acercarme mucho, solo estorbaría y obstruiría el paso de los demás sujetos que dispuestos o no debían entrar… Intenté relajarme un poco y traté de verle el lado bueno a mi negativa situación; pretendía no insertar en mi mente los probables infortunios que probablemente me acontecerían.

“[…] Extraviar tu identidad podría parecer insignificante, poco importante y podría considerarse como una pérdida innecesaria de tiempo…” Quería sonreír y elegir soslayar mi mala racha que sin duda llegó de repente sin que me diera tiempo de tomar la iniciativa de “protegerme” contra ella. Bastante agradable era al inicio hasta que me sucedió esto. Ahora que no tengo importancia y solo estoy aquí varado como tonto, no tengo más opción que volver a casa derrotado. No logré cumplir mi cometido el día de hoy; (puede considerársele como virtud) me olvidé rápidamente de las injurias que este día me envió, ya con la mente en blanco, parto para regresar hasta mañana, mientras camino pasa la gente indiferente, de reojo llega a mirarme pero es más fuerte su interés en sus propios problemas que no hay necesidad de que sepan cómo es que ha sido mi día… Llego a la carretera y espero un nuevo transporte que me lleve a casa, no demoré mucho en darme cuenta de que instantáneamente ya estaba frente al pórtico de mi hogar. Algo enfadado y dubitativo de continuar preguntándome -¿¡por qué este día!?, ¿acaso hice algo mal? ¿¡en qué rayos fallé!? El silencio de mi habitación cortaba la posible respuesta que mi propio YO interior contestaría. Ahora que me encuentro aquí escribiendo esto con la idea de dejar aquí mis pocas o muchas emociones que tengo ahora, y creo que funciona, me he desahogado de este enfado y de la preocupación que aún está latente dentro de mí por el hecho de que no logré lo que días antes me proponía…

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