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Un valioso mensaje…

No imaginé volver a este lugar, después de abandonarlo creí jamás regresar, todo se desmoronó cuando soplé a esto que de a poco fui edificando… Vi cómo todo a mis pies quedaba mientras yo, incapaz de solucionarlo, me lamentaba, incluso, a veces ya ni recuerdo por qué… Iba caminando por una vereda en un gélido ambiente después de llover, mojada de recuerdos y empapada de tristeza… Recuerdo haber caminado un par de pasos cabizbajo antes de toparme con un hombre; su presencia me sorprendió un poco, pues de inmediato me dijo: -Tu tristeza se irá y aquella a quien tú dices haber casi dejado sin vida no ha pensado más que en un “¿por qué?”, puedo asegurarte que ella no te guarda rencor, todo se solucionará… Luego, me sonrió y caminaba conmigo; lo más sorprendente fue que sin conocerme y más aún, sin siquiera haberle contado de mis problemas él me alentó con esas breves pero ciertas palabras, entonces en ese instante me preguntaba si mi tristeza estaba muy exteriorizada y si por esa razón no dudó en pronunciarme esas palabras… Pero por alguna causa desconocida para mí no me atrevía a mirarlo detenidamente al rostro, y no pude observar cuál era su apariencia… Continuábamos por aquel camino anchuroso y prolongado hasta que me percaté de que las agujetas de mi zapato izquierdo estaban sueltas, inmediatamente me detuve a volverlas a anudar, pero no vi que el hombre siguió su paso y, al momento de levantarme, ya no estaba… Intenté buscarlo, pues era lógico que no hubiese podido correr y esconderse, además, ¿para qué habría querido hacerlo? Ese camino era enorme…

Luego volví en mí y me quedé pensando en sus palabras: ¿qué habrá querido decirme con ellas? Ahora sé que lo que trataba de decirme es que podría recuperarte, que tenía que aguardar y dejar que las cosas tomaran su sitio… Por ello agradezco a Dios aquellas palabras…

Al parecer nunca te perdí, debía suceder todo esto para aprender.

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