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Habrá quien también lo piense…

Hay quien piensa que ya no sirve de mucho darle continuidad a los versos que uno pueda dedicarle a alguien –al igual que yo–, ¿la causa? Múltiples pueden considerarse respuesta, pero una de las más usuales es esta: “Las palabras se las lleva el viento…” –Y un sin fin de terminaciones de oración.– Sin embargo, por otra parte existen personas que consideran la totalidad de lo contrario, piensan que no importa qué piense la persona a la que se le dedican versos, líneas, párrafos, pues aseguran que queda en aquella persona si agrada o no, y lo que les interesa es la intención y la sinceridad con que se abrieron para expresar lo que en el interior de su corazón había o hay.

 Quizá habemos quienes pensamos lo primero porque eso nos ha tocado de cierto modo vivir, y nos da una especie de miedo por poner innumerables e incontables barreras antes de que alguien llegue a nuestro corazón y conozcan lo que en realidad existe y radica dentro propio. ¿Qué sucede con quien opta por la segunda alternativa? Conozco gente que considera la segunda alternativa como la más viable y más adecuada sea cual sea la situación en que se encuentre, simplemente busca un modo de desahogar lo que lleva consigo y lo transmite con letras… Pero a todo esto; yo sigo en mi posición de que es innecesario seguir dedicándole palabras a quien uno desea que nos escuche, y que aunque no diga nada o haga parecer que simplemente le da igual lo que uno sienta (eso suena algo egoísta) tenga en cuenta la intención que tuvimos para atrevernos y osar caligrafiar palabras para esa persona específica. Tratando de exteriorizar las emociones, los sentimientos encontrados, simplemente traducir los latidos y el palpitar de nuestro cuerpo en palabras cada que nos enfrentamos a quien quizá ya no quiera vernos, a quien ha olvidado por completo nuestra existencia, a quien alguna vez hubo de amarnos… ¡Amarnos! Verbo ejecutado tan sutil y hermosamente por quien decimos haber amado o en el presente, amar. No sé descifrar aún la duda que hay cuando pienso en lo que puede ser amar en serio, sé que todos los sujetos que habitamos la redondez de la Tierra somos tan necios a veces, y nos complicamos más de la cuenta nuestra existencia preguntándonos el por qué de todas las cosas, de si estamos o no en lo cierto, en lo correcto… Pero ¿acaso dedicamos a pensar en nosotros aunque sea un efímero instante? Pocas veces lo hacemos, y es que en muchas ocasiones a veces pensamos en lo demás –aunque yo no me incluyo en este inmenso grupo, porque lo es– y nos dejamos al último, dicen que a veces es complicado llegar a ese estado de equilibrio emocional en que podemos darnos nuestro lugar junto con el de los demás y actuar de modo más sencillo y consciente; lo cierto es que son contadas y señaladas las personas que pueden lograr lo que en verdad debería ser, pero creo que lo logran más fácilmente por la actitud que dan para enfrentar esta clase de situaciones… Ojalá yo fuese de esos sujetos que logra dar una actitud cambiante ante esto y facilitarme las cosas… No basta con desear o imaginar, pero ¿verdad que es complicado hacer ejecución de las cosas que tenemos en mente? Cuántas veces no me he propuesto olvidar mi pasado, arrancarlo de raíz, pero noto que está tan arraigado a mí y más porque en ese pasado está quien anhelo –aquí es donde uno puede pensar que me aferro a quien digo amar– pero que sin embargo ya no puedo alcanzar ni recuperar, sé que en alguna parte debe estar entregándole su sonrisa a alguien que sí la ha valorado y que creo que ya no podría hacerle daño, al menos no como yo, que he maltratado y lacerado con tal brutal pero a su vez inconsciente manera que antes no me perdonaba; y simplemente concluyo con que quizás no olvido a quien digo amar porque tal vez fantasear un poco me ha afectado y hace que me invente historias de mí a su lado sonriendo caminando tomándole de la mano y contemplando la perfección de su sonrisa y la ternura de sus modos, de sus ademanes… Es tal el dolor de cerciorarme de que no es posible lo que sueño que hasta en una ocasión recuerdo haber soñado algo como esto:

 Erick y Marian caminaban tomados de la mano algo serios, estaba atardeciendo y se hacía algo tarde para que Erick dejara a su amada en casa sin que su padre notara que había estado con él. Luego Erick dijo:

 – ¿Sabías que te amo?con voz apremiante y tenue, casi inaudible

 Luego un efímero silencio envolvió la boca de Marian como si no deseara que ella hablara, como si por algún motivo se le hubiese ido el aliento como para pronunciar palabra alguna, pero al fin contestó:

 – sabes muy bien que yo también a ti te amo, y también sabes que a me haces falta y que sin ti…antes que Marian pudiera terminar la oración Erick la interrumpió rápidamente

Sí, que sin te sentirías extraviada, ¿verdad?

Así es.

 Luego se volvió a hacer silencio y aquellos dos seres enamorados se quedaron mirándose por un corto instante, que para ellos pareció más un letargo inmenso del cual sería complicado despertar, un trance difícil de exonerarse, un instante en que las miradas de ambos se entrecruzaban y se clavaban en cada uno en lo profundo de sus ojos, como intentando comunicarse con la pura mirada, con el gesto más mínimo pero no menos notable, pues era tiempo de separarse por algún lapso de tiempo…

 – Si me amas,dijo Erick a Marianacepta volver conmigo ¿quieres?

 Nuevamente con un silencio predominante y los dorados y últimos rayos del sol en aquel atardecer que acariciaban la piel de Marian teñida de una tonalidad miel y que también proyectaba una sombra alargada en el suelo de grisáceo color, se interpusieron un momento hasta que pudo volver a contestar:

 – ¿Que yo vuelva a enamorarme de ti? Sí, te amo y no sabes cuánto, pero debes comprender que no es tan fácil para mí…Erick volvió a interrumpirla

Anda, por favor. Perdona todas mis malas actitudes y vuelve a darme otra oportunidad, ámame como la primera vez, con tal inmensidad que ya no seas capaz de amarme más, de sentir que tus sentimientos se desbordan y que casi puedas llegar a pensar que todo se vuelve contrario y de sentido opuesto.

Decir es envolverme en felicidad –repuso Marian– y que me abracen tus suspiros, que el calor de tu cuerpo me estremezca cada vez que te acerques a y que sonría cada que me lo pidas, porque que quien soy y todo mi ser está en ti, pero tengo miedo ¿sabes? De que ocurra lo que ya, o algo peor, no lo quiero, y te amo pero siendo sincera yo a veces desconfío… Pero decir no es entregarme a la soledad, a tratar de comenzar de nuevo, y que mantenga en la cabeza la idea de que nadie en este mundo te va a amar igual que yo…

Ya lo ves, sería el ser más plenamente feliz si me dices respondió Erick, aseguro que no desperdiciaré todos esos momentos en que yo esté contigo, prometo no tocarte cuando así no sea lo que deseas, permíteme de nuevo que seamos y yo, yo y tú…

 En aquel momento me hube despertado y llamé a mamá, platiqué con ella al respecto de aquel sueño tan hermoso que había tenido preguntándome si habré soñado eso por ser de verdad o por haber dormido pensando en ella la otra noche, o si habré querido elegir qué soñar… Alguna de aquellas tres alternativas restaban como respuesta, pero al evaluar la situación opté por la última, y mamá reafirmó mi decisión contestando lo mismo… Concluí la plática con la frase: “En fin, los sueños, sueños son, ¿no?” Por un momento me disloqué de mi entorno y luego volví en sí, soslayé estar pensando en ella y ahí estaba yo, luchando por no recordarla…

E. Botello Erick Brandon

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Alguien…

Miré mientras caminaba, llovía suavemente pero no me quitaba el acongojo, quería correr, gritar… No lo hizo, y aún se preguntaba el por qué, sí… Ese era, sin rumbo, carecía de conciencia porque todo se lo habían hurtado, nada le quedaba, vacío y gris aunque vivo (¿por fortuna?). Ya sé que dicen que nunca debe existir dependencia… Pero lo de aquel ser no lo era, más bien se le catalogaría como encariñamiento… Recibe un regaño y se desconcierta aún más, pero solo los mira al verlos abrazarse, darse cariño y decirse cuánto se aman con tal delicadeza que esa palabra queda corta al intentar describir cuán sublime es su unión…
Ya, piensa que no volverá a soñar y quiera hacer de ello una realidad, volverse indiferente al sentimiento más maravilloso que existe: el amor… Sí, a veces piensa si se encontrará algún día como ellos… ellos… Suspira y dice algo al aire sin ser escuchado, sí, lo dijo en pensamientos…

Pone una expresión de duda ¿por qué? ¡Aún se lo pregunta..! (Desesperado) Ojalá se le olvide que eso pasó con él… mientras a tratar de no hacer muy presente a cada momento lo que le sucedió antes… Cosas estúpidas y sin trayecto a marcar…

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