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Extraña forma de comenzar…

[Para MMLH]

Es raro y a la vez tedioso encontrarse en una situación como esta: tener que decir lo que uno piensa o siente y no saber cómo reaccionará quien lo escuche o lo lea. En simplicidad esto es algo que últimamente me ha sucedido, y lo peor: sentir timidez y al mismo tiempo preguntarse a sí mismo si lo que uno hace es correcto.

La misma actitud de siempre… ¿¡Por qué no lo haces y ya!? Sí quiero cambiar puedo hacerlo pero temo fallar como en ocasiones pasadas… Sé que todo esto suena incomprensible e inoportuno; me doy cuenta de que actué mal, sí, lo hice… Ya lo sé, pero… ¿acaso podré superarlo?

De vuelta a mi temor e incluso te pregunté: “¿Qué prefieres, callar o decir las cosas?”. Tu respuesta era obvia, tú siempre tuviste la facilidad de expresar las cosas sin temor alguno a qué piensen de ti; es algo que siempre he admirado de ti. Es triste remarcarse a cada instante que el “hubiera” es algo incierto, no existe (y ni siquiera literalmente). Y quizá te preguntes el por qué de estas palabras que tal vez te estén quitando algo te tu tiempo al molestarte con leerlas, solo simplemente me atemorizo de verme a mí mismo actuar incorrectamente; y todo esto lo digo porque como ya sabes y alguna vez te dije, me he puesto a pensar en ti; sí, ya sé, ya sé, suena incoherente ¿no? pero todo esto viene a que tenía qué desahogarme de alguna manera y no sabía con qué medio hacerlo, es decir; todo este tiempo distante me hizo pensar y recapacitar sobre mis errores y ¿sabes? por mucho tiempo tuve la errónea idea de que éstas mis equivocaciones jamás podría enmendarlas y es algo que no me dejaba ver con claridad, ahora sé que sencillamente con querer puedo reparar mis desatinos.

Como dije, últimamente he dedicado y enfocado mi mente a ti y creo saber por qué, siempre sentí que tú y yo tuvimos una conexión muy especial pero no sé qué decir de mis comentarios y palabreríos pasados.

Por recordarte y tratar de traer a mí tu presencia me estremezco y arrepiento de no haber sido contigo como creo que tú querías… aquél chico que que te llenara de comentarios lindos y te expresara sin problema lo que sentía y pensaba (y en cualquier situación), debo reconocerlo, al estar contigo fui muy frío, vacío y gris, y es esto justamente lo que en parte me hace estar escribiendo esto para ti.

Pero ¿sabes? creo en segundas oportunidades (y tal vez esto lastime un poco) *Habíamos acordado darnos otra oportunidad y lo arruiné todo.*

Quisiera de alguna manera demostrarte que he cambiado (“mejorado” sería la palabra precisa) en cuanto a esto de ser más “abierto” y expresar las cosas; he evolucionado por así decirlo y esto gracias a grandes y cautivadoras experiencias que he tenido.

Sé que fallé y que hice cosas viles, incluso pensaba que hablar contigo sería de ahora en más algo complicado (no me hagas caso).

Solamente elegí este medio para comunicar algo de mi pensar en estos momentos hacia ti, estoy consciente de que debo agradecerte demasiadas cosas y lo considero […] como un pequeño detalle que espero aunque sea una minúscula parte de este mensaje se quede en ti.

¿Por qué no comenzar con mencionar lo bien que me sentí al escuchar tu voz? Recuerdo que muchas veces te decía: “-me gusta tu voz…” y en efecto, es ese sonar tan suave que muchas veces me hizo vibrar y debo decirlo, esta no es la excepción, creí extintas esas ocasiones en que podría tener el privilegio de escucharte y saber así que estás bien, me hice a la idea de que era ajeno a mí ese tierno y reconfortante repique: el de tu voz… Por bastante tiempo estuve exiliado de ti y sí, haré notar que soy débil y lo digo porque sigo cayendo rendido al volver a oírte, escuchar tus emociones y tu agradable cambio de estado de ánimo… ¡me gusta!

Muchas veces escuché la frase “Uno nunca valora algo hasta que lo pierde.”, y veo que si lo aplicara a mi contexto es realmente cierta. Con todo el tiempo que tuve para meditar acerca de lo que hice me percato de que comienzo a valorarte todos los momentos y detalles que me regalabas: me hacías sentir pleno; empiezo a creer que siempre fui ciego y no veía a quién tenía a mi lado: a ti, una chica excepcional que sin duda alguna admiro por su fortaleza y no se detiene por cualquier cosa, por ser perseverante y no decae con facilidad… -Sólo quería que lo supieras.

Otra cosa de la que me he dado cuenta es que en verdad llego a sentir en momentos una necesidad de sentir un abrazo tuyo (creo que a eso se le llama “extrañarte”), sentirte cerca y disfrutar de tu compañía… Es cierto, te extraño y no sé, pero es una sensación algo chusca, siento mariposas en el estómago (literalmente, claro) de pensar o hacerme en mi mente una imagen de ti frente a mí y poder contar con esa prebenda: la de abrazarte…

Sin ti muchas veces me sentí solo, no quiero ni imaginarme qué provoqué en ti al hacértelo… ¡cuánto lo siento!

Creo que por ahora es todo, sé que es algo extenso, solo medita en esto que acabas de leer, quizá ya no esté contigo para cuando lo concluyas pero me llevo un mejor sabor de boca de saber que expresé un poco de mi sentir; redundantemente vuelvo a decirte GRACIAS por dedicar un pequeño instante para enterarte de lo que oraron estas líneas…

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