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¡Despierta!

Para poder existir bajo la sobra de un ideal corrompido es necesario levantar la mirada y trasladarla de modo incoherente al otro extremo de eso que llamas impenetrablemente alcanzable. ¿Acaso piensas que no lo lograrás? únicamente piénsalo, nunca es tarde para perdonar y pedir perdón. Date cuenta, la solución la tienes aquí, frente a frente tuyo; no dejes que la ira y el dolor se apoderen te ti, ni des cabida a la entrada del espectro de oscuridad para que se adueñe de tus emociones, medítalo bien porque cuando decidas tomar el camino, no habrá marcha atrás. Deja atrás tus arrebatos, pues únicamente te autodestruirías si continúas nutriéndolos de enfado y disgusto. Dejarás impávido el ambiente sólo de que te mire detenerte como negando el movimiento, luego, bajo el aparente cobijo de una nube te sentirás invencible, pero date cuenta, despierta y abre los ojos, no eres más que un ser buscando por todo lugar una respuesta a lo inverosímil…

Un valioso mensaje…

No imaginé volver a este lugar, después de abandonarlo creí jamás regresar, todo se desmoronó cuando soplé a esto que de a poco fui edificando… Vi cómo todo a mis pies quedaba mientras yo, incapaz de solucionarlo, me lamentaba, incluso, a veces ya ni recuerdo por qué… Iba caminando por una vereda en un gélido ambiente después de llover, mojada de recuerdos y empapada de tristeza… Recuerdo haber caminado un par de pasos cabizbajo antes de toparme con un hombre; su presencia me sorprendió un poco, pues de inmediato me dijo: -Tu tristeza se irá y aquella a quien tú dices haber casi dejado sin vida no ha pensado más que en un “¿por qué?”, puedo asegurarte que ella no te guarda rencor, todo se solucionará… Luego, me sonrió y caminaba conmigo; lo más sorprendente fue que sin conocerme y más aún, sin siquiera haberle contado de mis problemas él me alentó con esas breves pero ciertas palabras, entonces en ese instante me preguntaba si mi tristeza estaba muy exteriorizada y si por esa razón no dudó en pronunciarme esas palabras… Pero por alguna causa desconocida para mí no me atrevía a mirarlo detenidamente al rostro, y no pude observar cuál era su apariencia… Continuábamos por aquel camino anchuroso y prolongado hasta que me percaté de que las agujetas de mi zapato izquierdo estaban sueltas, inmediatamente me detuve a volverlas a anudar, pero no vi que el hombre siguió su paso y, al momento de levantarme, ya no estaba… Intenté buscarlo, pues era lógico que no hubiese podido correr y esconderse, además, ¿para qué habría querido hacerlo? Ese camino era enorme…

Luego volví en mí y me quedé pensando en sus palabras: ¿qué habrá querido decirme con ellas? Ahora sé que lo que trataba de decirme es que podría recuperarte, que tenía que aguardar y dejar que las cosas tomaran su sitio… Por ello agradezco a Dios aquellas palabras…

Al parecer nunca te perdí, debía suceder todo esto para aprender.

De los errores se aprende, ¿no?

He querido dejar a un lado todo lo que me rodeaba por atender una sola cosa; ayer me percaté de ello… Y pensar que según yo todo iba normal, común y nada había cambiado; ayer por fin me di cuenta de que me había ausentado por completo de mi entorno, agradezco a quien hizo que abriera los ojos a la real verdad; con palabras precisas y en parte “medulares”, entré en mi mente y di por hecho que realmente sí me estaba desterrando de mí mismo (podría sonar extraño, pero así era), era como si mi objetivo único y primordial fuese solo alcanzarle a costa de cualquier precio; actué irresponsablemente y terminantemente sembré dolor donde no debía hacerlo: tanto en mí como en otro ser que ya veo perdido, de vuelta inalcanzable, que ha partido de mí para jamás volver, desafortunadamente partió y parece ser que para olvidarse de este pobre infeliz que solo buscaba un bien común para todos (para ambas partes).

Ahora que reaccioné y aprendo de mis errores, logro comprender que quizá volví a actuar mal, erróneamente, equivocadamente… y sin embargo tengo la idea de, si no volver a como antes, rescatar lo que queda de una predilección tan grande, y con “rescatar” me refiero a intentar de nuevo restaurar un apego utópico “por defecto”… Entre nostalgias y alegrías he decidido volver a mí para disfrutar mi alrededor, a personas que me comprenderán y ofrecerán apoyo sin condiciones, volver al cariño de mis ayeres que alguna vez fueron mi regalo: el presente. Ahora que veo las cosas con mayor claridad, es imprescindible procurar despejarme un poco y retornar a como antes era: disfrutar mi retórico contexto de hechos físicos que tarde o temprano quedarán plasmados de nuevo en especies de parábolas literarias contables y que traerán consigo recuerdos inolvidables…

“Yo sé que si hoy puedo cambiar por amor, debo empezar por aceptarme como soy; si estoy mal soy yo quien no dejará de sufrir, y es así que aunque vuelva a caer en el mismo lugar me podría levantar”

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