Créeme que trato de comprenderte…

Sentí tocar el nirvana cuando mis dedos se entrecruzaron con los tuyos, odio tener que sentir todo esto cuando estás en frente de mí, por que sé que tal vez nunca jamás volverás a ser para mí, mil veces desprecio este maldito sentimiento, mi alma vibra con el vivo sonido de tu risa; mil y un millar de veces prefiero verte feliz aunque no sea conmigo, aunque tenga la sensación de que todo se desborda con bravura y ferocidad cual si la ira de estas olas de amor intentaran tragarte entera y traerte a mí, haciendo caso omiso a lo que tus palabras proclamen… Es tan hermoso seguir amándote aunque todo el mundo diga que estoy enfermando y que hago mal en seguir extrañándote, es tan bello ilusionarse contigo… Estúpido orgullo el mío que por momentos es más fuerte que yo, y débil soy aún… ¿Por qué esto del amor tiene que ser tan complicado? ¿por qué no solo es tan sencillo como “me amas, te amo, nos amamos, ¡démonos otra oportunidad!”? ¿Pero sabes? Creo que todo esto que presencié está solo en mi mente, está en mi mente la errónea idea de que tomaste mi mano por un efímero pero a su vez tan perdurable instante solo por estar despidiéndote de mí, pero tengo que admitir que no pudo haber sido mejor y claro, nunca cambiaría esta experiencia por nada…

Ya sé que todo lo anterior quizá esté de más, que tal vez no tenga validez o importancia para ti, y que alguna parte de ti está aburrida y abrumada por notar que nada de lo que me has dicho al respecto de no seguir buscándote ni tener pretenciones contigo no ha surtido efecto en mí… Se nota en tus ojos cada que llego y no dices palabras, que cuando me miras solo un corto momento como sorprendida, no te agrada mi presencia, como si en tu mente formularas lo siguiente: –¡Rayos! Él ya está aquí, creo que mejor debo irme…– y acto seguido te levantas y subes las escaleras para evitarme, mientras yo sigo preguntándome; ¿qué provocaré en ti cada que haces eso? Puedo soportar que me ignores, que no dirijas ni una mirada hacia mí, ni una palabra, como dos completos desconocidos que tienen poco tiempo de haberse conocido del todo; (y sí, lo somos) nunca tuve la oportunidad de conocerte en su mayoría, pero lo que sí he podido conocer es tu corazón, con cuánto amor se entregó a mí permitiendo que hiciese de él lo que se me ocurriera… Salimos de tu casa y escucho el sublime repique de tu risa, que se clava en mis oídos haciéndolos sangrar, pero me fascina mirarte caminar delante mío, aunque no me hagas caso…

¿Sabes cómo podría dejar de sentir todo lo que aún radica en mí? (Y he notado en todo este tiempo que nunca me lo has dicho) Que cuando a mí se me ocurra preguntar: –¿Aún me amas?–, tú simplemente contestes: –¿Qué no ves cuanto tiempo ha pasado? Está claro, ¿no lo crees? ¡Yo ya no te amo!– Sé que cuando algún otro hombre se cruce por tu ruta y se fije en ti allí terminará de a poco y a través del tiempo, lo que tú sientes (¡o sentías!) por mí, y no sé, tal vez estoy un poco desactualizado y ya hasta estés con él… Y debo decirte que ese es mi mayor temor, que viva en carne propia el que todo el amor alguna vez me demostraste se esfumó, y que de a poco simplemente dejó de existir…

Todo en su momento me fue tan confuso, porque este sábado que le permitiste a mis pupilas contemplarte y más aún, tomarte de la mano (causa lógica y primordial de que esté caligrafiando esto para ti) me hace pensar y me da la esperanza de que aún el amor que me profesabas no ha muerto.

He llegado al término de esta quizá para ti innecesaria pérdida de tiempo en empeñarme para que lo leas, y perdóname pero como alguna vez mamá te dijo: “amenazo con regresar”, espero que en esa ocasión pueda leértelo en persona, aunque ya lo hayas visto antes, ¿y sabes qué me agrada de todo esto? Que ahora estoy más tranquilo y no tan desubicado enredándote con tantas palabras, esto es lo que siento, lo que llevo dentro, y perdona que vuelva a repetirlo, pero estoy consciente de que quizás no te importe esto. Y a lo mejor cuando llegues a esta parte te sorprendas, pero no te lo dije en todo mi relato. Pero te amo.

Erick Brandon E. Botello

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Acerca de Erick Brandon

Un chico simple y serio. Nada más.

Publicado el enero 22, 2012 en Sin categoría y etiquetado en . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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