En lo profundo de sus lágrimas…

“Era de noche y comenzaría a llover, pero él persistente la buscaba con tanta desesperación, tanto deseo, su cuerpo vibraba por hallarla y lograr que su vista tuviera contacto una vez más con la silueta de su existencia. Corría entre grisáceos paraguas y multitudes de gente, corriendo por expresarle lo que sentía, que lo perdonara, que su único propósito era hacer que se enterara de lo que él sentía. Mientras corría miraba a todas partes, esquivando cuanto obstáculo se le ponía enfrente, ni siquiera la brisa del viento en su rostro secaría aquellas lágrimas tan cristalinas y taciturnas, lágrimas sinceras y transparentes que reflejaban con la poca luz que restaba del día un brillo incomparable; corría, corría con tal de hallarla, cual carácter evasivo y protector de una madre buscando a su pequeño… No la podía encontrar, miraba a su alrededor con impaciencia a cada rincón de donde pudiera encontrarla, simplemente su silueta se había esfumado, como si por arte de magia en un simple parpadeo su esencia hubiese desaparecido, se hubiese marchado.

Luego, ya cabizbajo caminaba derrotado, con lágrimas derramándose dejando intermitentemente impresas unas pequeñas marcas húmedas en el suelo, producto del desbordamiento de sus lágrimas de sus ojos cristalinos; de repente escuchó su inconfundible voz, un sonido exquisito, el repique perfecto para deleitar sus oídos y tan rápido como detectó ese impreciso pero entendible susurro que viajaba por el ambiente levantó la mirada y volteó instantáneamente a su derecha y a lo lejos la miraba caminar con una sonrisa dibujada en su rostro precioso cual sublime luminosidad en el entorno, una sonrisa de curvatura perfecta y definida por el minúsculo toque de sinceridad y la simplemente inmejorable blancura de sus dientes cual luz de la luna llena… Luego, de mirarla se dirigió a ella tan rápido como pudo sin dejar que literalmente se le escapara de las manos pero conforme se acercaba, aquél sujeto se dio cuenta de que no iba sola, y que quien la acompañaba era el causante de todas sus invaluables sonrisas, entonces otro puñado de lágrimas se derramó y sus ojos se enrojecían cada vez más. La miró detenidamente y trató de deslizar sus manos por la aterciopelada piel de su rostro pero con un movimiento brusco ella se separó de él con un hiriente silencio y una mirada penetrante; luego sin decir palabra alguna aquel chico que la acompañaba le preguntó violentamente de un grito -¿¡quién rayos eres!? ¡Déjala en paz! ¿qué no ves que no quiere que te le acerques?. Y con un empujón echó para atrás a aquel nostálgico y estremecido sujeto. -Ho… Hola, dame solo cinco minutos, no más, luego de que me prestes atención si sigue siendo tu decisión jamás en tu vida volverás a verme… Ella, de haber apagado su sonrisa momentáneamente accedió asintiendo con la cabeza de forma casi imperceptible. -Te he estado buscando por todas partes, amor… -¡No vuelvas a llamarme así! Dejé de serlo hace mucho tiempo para ti… Lo interrumpió con energía, -Está bien, sé que ya no lo eres pero déjame sentirte, abrazarte, darle a mi cuerpo la oportunidad de hacerlo comprender que aún existes para él, que se dé cuenta de que tu esencia aún habita dentro y muy profundamente en él… Déjame hacerte comprender que lo que he estado sintiendo por tu ausencia está consumiéndome por dentro, poco queda de mí ahora mismo y hago lo posible por mirarte a los ojos y no vencerme al suelo llorando arrodillado por que me des algo de tu perdón. Después de esas breves líneas el chico que la acompañaba reincidió en interrumpirlo y lo empujó lejos de ella y comenzaron a caminar presurosos, ella, enérgicamente gritó -¡basta, déjalo terminar! Aquel chico obedeció y se puso detrás suyo… -Por… por favor, déjame… (un llanto inconsolable brotó de lo recóndito de su interior) hacerte ver que estoy arrepentido de lo que te hice y siento que estoy pagando con creces mis malas acciones, déjame mostrarte que he cambiado… ¡por favor! Ella, al observarlo tomó su rostro y lo levantó con una mirada tan tierna, lo abrazó; en aquel instante él se sintió algo más reconfortado y la abrazó fuertemente con intenciones de no soltarla. -Lamento decirte esto. Le dijo al oído, – yo no acepto que vuelva contigo de saber que lo que alguna vez sentí por ti ya no está, simplemente me hiciste ver que todo fue un sueño, que lo que tú sentías fue con falsedad… ¡No! perdona, dame la oportunidad de demostrarte que no es un sueño falso y gris (diciéndolo con una mirada directa y sincera); le guiñó el ojo a aquel chico sonriéndole sutilmente dando la media vuelta y se marchó… Vencido casi en su totalidad, dejando caer al suelo aquel chico destrozado en lo profundo sus lágrimas…”

Desperté de golpe y noté que mi almohada estaba humedecida; froté mis ojos para limpiar mis lágrimas. Algún tipo de un efímero alivio se apoderó de mí por saber que había sido solamente un sueño, luego bastaron pocos segundos para echarme de nuevo en cama, inmóvil…

No hallo el modo de arrancar de mí su esencia…

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Acerca de Erick Brandon

Un chico simple y serio. Nada más.

Publicado el octubre 15, 2011 en Sin categoría. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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