Fui ciego…

Ya ha pasado bastante tiempo, poco más de un año para ser exacto. Y por lo sucedido hoy en día viene de nuevo a mí el recuerdo genial de que alguna vez alguien me amó, nunca lo vi, creo que siempre fui ciego y no sabía lo que era en sí amar… Tuve la oportunidad, la desgasté e hice que se terminara poco a poco, sin sentirlo ni hacerlo muy presente en mí, quizá porque no quería ver lo verdadero, lo dejé pasar mientras no veía tampoco las consecuencias que esto traía consigo, y es que por veces debido a mi “ingenuidad” (ese término está mal empleado) dije cosas sin sentir, tal vez lo confundí por una ilusión o algo por el estilo, todo fue llevado de la mano con la confianza tan amplia que tenía…

Ahora, me pongo a analizar lo que ahora me ha sucedido, cosas que por las cuales si no las hubiese presenciado no estaría aquí sentado caligrafiándolas, tengo el buen sabor de boca de darme cuenta -después de mucho…- de que en verdad yo radicaba en cada pensamiento, palabra y suspiro suyo, cosas que aún no conocía o al menos no tomé en cuenta. Sí, fui ciego, no me percataba de lo que hacían por mí, lo que pensaban, buscaban y procuraban por mí… No supe valorar a quien en verdad me amaba, debo decir que ahora me da gusto y hasta una efímera sonrisa se me pinta en el rostro con el perfecto pensamiento: “-Sí, en verdad me amaba”. Estoy seguro de que sonrío de recordarlo porque ahora estoy realmente consciente de que he logrado ver mi error y aunque ya no pude enmendarlo, sé que mínimo es su buen recuerdo y se ha llevado lo bueno conmigo, sé que no me guarda rencor, por qué? La respuesta es obvia, no puede aborrecerme porque lo que sintió era más fuerte que lo que yo provoqué…

Si ahora me pongo a sacar alguna conclusión, en simplicidad digo que no me culpo como antes, no me pongo tan pesimista como suelo serlo cuando me suceden cosas de esta naturaleza, y me da gusto. ¡Gracias! digo, y doy a las personas que me han hecho pasar a este punto de aceptación, agradezco que me hayan hecho ver las cosas y lograra comprender lo que en verdad me sucedía… Soy introspeccionándome y veo que sí, gracias a todo esto puedo ver las cosas desde esta perspectiva…

Y no digo que es necesario compararme con alguien más, pero sí, a veces -creo yo- no es malo ver qué tiene alguien y qué tiene uno mismo; bueno, pues sí, hace algún momento me puse a compararme con “alguien” y veo que sí, yo carezco de sensibilidad y ver que alguien en verdad tenía algo que nunca más volveré a encontrar, no daré detalles, solo yo mismo me entiendo… Si he de continuar así como soy es porque realmente no quiero cambiar, por ello, mis defectos debo sino erradicarlos disminuirlos lo más posible, mejorar. Ya sé que para todo esto simplemente se necesita ser como es, ¡expresar! Yo creo que esta última palabra es un verbo bastante difícil de ejecutar -al menos para mí- y hacerlo notar, preferiría hacer las cosas de tajo, sin pensar, pero no me comprendo en ocasiones y aunque estoy consciente de que las cosas me saldrán de maravilla cuando yo en totalidad ponga en práctica el expresar… Ya lo sé, he comprendido que cuando tengas la posibilidad, la oportunidad no la dejes pasar, porque después será tarde… Eso resuena a cada instante en mi pensamiento pero algo, algo no me deja simplemente ponerlo en marcha. La simplicidad de mis palabras que ahora estás leyendo no dan para más, quizá porque ahora me falta ese toque que me hace decir las cosas de manera más poética; y sí, perdí lo que tuve, a quien en verdad me amó, quien en verdad tenía veracidad en sus palabras, ciertamente -y vuelvo a hacer énfasis en ello- ¡fui ciego! Que no me di cuenta de que las personas cometemos errores y no queremos ver, hacer constar, valorar a quienes en verdad velan por nosotros… Gracias a muchas pláticas y conversaciones que he tenido últimamente comprendo ya todo esto, solamente desgasté ese amor que se desbordaba y no se contenía, sí, a tal grado de llegar a un punto en que recuerdo que me dijo: “-No sé, pero siento que tanta perfección asusta, que cuando menos lo esperemos, ahora que estamos en el punto más alto, algo nos va a cortar las alas y la caída será difícil de asimilar…” Recuerdo que en esa ocasión mi sonrisa se apagó, se silenció; y es que lo único que no quería escuchar era precisamente eso: que temiera perderme… Y me pongo a pensar en todo esto y llego a muchas conclusiones, una de ellas es que más que ella me perdiese, fui yo quien “intercedió” para que lo que me sucediera fuera todo esto… Ya no sé si me culpo o no por haber cambiado a quien me amaba por alguien que muy notablemente no me amaba… Pero como en un principio ya lo dije, estoy bastante bien porque ya no siento esa culpa que me desgarraba el alma y me hacía inundarme en un valle de lágrimas del cual difícilmente saldría por mí mismo…

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Acerca de Erick Brandon

Un chico simple y serio. Nada más.

Publicado el febrero 24, 2011 en Sin categoría. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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