Soltar las culpas…

Culparse de una u otra cosa, lamentarse a casa instante de por qué sí o por qué no hicimos algo, encerrarse en una burbuja de dolor y llanto al a sí mismo introducirse en un agujero muy profundo que en ocasiones sentimos que no tiene salida, incluso, llegamos a hacernos en cierta forma las víctimas y nos damos golpes de pecho con la efímera frase: “Por mi culpa…”. Yo creo que ¡ya basta! ¿por qué continuar denigrándose? ¿por qué volver a traer al presente lo que hicimos mal? El presente es un regalo (de allí el nombre con que se identifica) y por ello no hay que desperdiciarlo con herirse a uno mismo al estarse restregando en tu propia cara todos tus errores, es eso lo que deja tu autoestima por el piso cuando en realidad debería estabilizarse y mantener con vida tu integridad; no sé, pero he llegado a conocer el arrepentimiento, ¡gracias! digo, aunque es duro reconocer los errores, ésto es un paso más para llegar al perdón; perdónate a ti mismo, luego de ello podrás perdonar a los demás.

Culparse es cargarse algo que muchas veces no nos pertenece tal y como una tortuga, que trae su caparazón pero no está segura de si lo lleva en la espalda o no, y ciertas veces nos portamos con sumisión y con una inocencia increíbles, y no es por que en verdad estemos avanzando en conseguir nuestro propio perdón, ése es el gran error que muchos cometemos, creemos que con “dejarnos” estamos liberándonos de nuestro menester cuando evidentemente no es así, ¡es todo lo contrario! dejarse culpar tanto por los demás como por uno mismo es prolongar el perpetuo y lastimoso acongojo, apagar nuestra sonrisa, silenciar nuestra alegría y concentrarse más y más en estar pensando cuál será nuestro próximo error a cometer, tranquilízate, es cuestión de fuerza de voluntad, y pleno convencimiento de cambiar, dejar fluir, liberarse de algo que no pertenece, soltarse…

Soltar una culpa no es algo sencillo, hay que dedicarle tiempo y claro, se necesita mucha fuerza de voluntad para perdonarse, sin en cambio muchas veces aunque no lo notemos cometemos errores, ya sean poco importantes o muy severos; como por ejemplo, preocuparse de qué es lo que hagas tú o él o ella o aquél, inicialmente preocúpate por ti mismo, vamos ¿en qué estás fallando? ¿qué te impulsa a culparte así de grave? y una infinidad de preguntas más que tal vez no concluyan tempranamente; pero eso sí, evita la venganza, deja salir tu dolor, sí, pero primero perdona.

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Acerca de Erick Brandon

Un chico simple y serio. Nada más.

Publicado el diciembre 10, 2010 en Sin categoría. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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